lunes, 11 de agosto de 2014

domingo, 20 de julio de 2014

La maduración profesional

Se da en nuestra profesión una lamentable y triste situación que por un lado lleva a frustrar la vocación de un@s y por otra pone en riesgo la esperanza y la inversión de otr@s.

La cuestión es la dificultad que tienen l@s profesionales, tras adquirir la formación adecuada, para acceder a un puesto de trabajo que les permita madurar los conocimientos e incrementar las horas de prácticas en centros gestionados por profesionales de la peluquería canina mas experimentados.

La ocasión de seguir evolucionando habitual en otras profesiones se ve frustrada por la escasa capacidad de contratación de ayudantes en las peluquerías caninas ya establecidas debida a la competencia de clínicas y tiendas que son las que concentran la mayor parte de la oferta laboral del sector.

Esta situación les obliga a aceptar un puesto de trabajo para el que aún no están suficientemente preparad@s, someterse a una dirección y unas exigencias por parte de personas ajenas a la profesión y unas condiciones laborales que favorecen a la parte contratante en las que a menudo han de compatibilizar su trabajo como peluquer@s canin@s con la asistencia en la clínica o las tareas propias de una tienda de animales.

Es triste comprobar como personas con una gran vocación y buena mano para el cuidado animal acaban quemándose y abandonando su sueño o lanzándose a la aventura de iniciar su propio negocio invirtiendo los medios que pueden reunir en una lucha por la supervivencia empresarial en dura competencia con centros en los que al ser esta una actividad complementaria pueden permitirse ofrecer tarifas muy bajas o con quienes deciden trabajar por su cuenta y al margen del sistema.

Como formadores de nuevos profesionales desde hace años hemos asistido y seguimos asistiendo al momento en el que se enfrentan al vacío posterior a la finalización de su curso, a la necesidad que tienen de continuar, de madurar su formación y la incapacidad para integrarse en un centro especializado, a la frustración que supone en el mejor de los casos enfrentarse desde la inexperiencia a un puesto de trabajo en el que la exigencia es el tiempo de servicio por encima de la calidad o el bienestar del animal, a ofertas laborales en condiciones dudosas en las que ante cualquier queja se les ofrece la salida ya que para el contratante no es mas que otr@ posible candidat@ de l@s much@s que esperan tras la puerta.

Resulta lamentable también comprobar como en numerosas ocasiones los servicios de peluquería canina son realizados por personas sin la preparación necesaria y cuyo aprendizaje se ha basado principalmente en la imitación de las prácticas realizadas por quien le precedió en el puesto, sin una base formativa que le permita comprender lo adecuado o inadecuado de sus prácticas.

Solo se puede considerar profesional de la peluquería canina quien se preocupa de aprender continuamente sobre nuestra actividad, de evolucionar, de mejorar la técnica y los conocimientos de forma que el servicio de peluquería se realice con la seguridad, la calidad, el compromiso y el respeto que les debemos a los animales a nuestro cuidado y a quienes nos los confían.

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sábado, 19 de julio de 2014

Pelar perros no hace a nadie peluquer@ canin@. Profesionales y aficionados.

Resulta demasiado fácil acceder a un oficio como el nuestro sin regularizar, con muchos factores adversos, que no está siquiera reconocido como una especialidad que implica una gran responsabilidad y que requiere una formación específica previa.
Es realmente sencillo acceder al mercado laboral y ejercer sin los conocimientos elementales ni la mas mínima acreditación puesto que ni los clientes ni muchas veces los empleadores dan crédito o valor a un oficio que a menudo consideran de muy baja cualificación.
La cuestión es que al carecer de una titulación cualquiera que se arme de maquinilla y tijeras puede autodenominarse peluquer@ canin@, situarse en el nivel o categoría profesional que le convenga e incluso llegar convencerse de que sus prácticas son las adecuadas y sus servicios de calidad profesional ya que dan salida a la demanda de sus clientes.
La carencia de titulación y de categorías profesionales nos coloca a tod@s l@s profesionales e incluso a l@s aficionad@s en el mismo nivel sin otra diferencia que el tiempo de ejercicio o la reputación entre l@s compañer@s, ambos factores que solo acreditan capacidad de supervivencia y de generación de admiradores o aliados.

¿Cual sería la diferencia entre un profesional cualificado y un aficionado?
La misma que en muchas otras profesiones ya que el poner un enchufe no hace a nadie electricista, ni poner un grifo te acredita como fontanero, ni cocinar a diario te hace cocinero, ni cortar el pelo a un familiar o amigo te hace peluquero.
La profesionalidad y la especialización la otorga la formación, la experiencia y el conocimiento profundo de la actividad u oficio que se realiza y este es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo personal.
Cuando hablo de tiempo no quiero decir que quienes llevamos mas años ejerciendo hayamos alcanzado un nivel superior que nos otorga una supuesta experiencia porque el factor que determina el nivel profesional adquirido es por encima de todo la formación contínua, la necesidad de aprender no solo como se hacen las cosas sino porqué se hacen así proporciona una capacidad de analisis y un criterio personal que orienta el trabajo diario hacia una mejora contínua en el camino de la excelencia y el esfuerzo e interés aceleran el proceso ofreciendo profesionales sobradamente preparados en poco tiempo y otros estancados tras años de ejercicio profesional.

Tal y como están las cosas y mientras dejemos que sigan así la frontera entre profesionales y aficionados seguirá siendo difusa, aunque debería estar definida por el hecho de cobrar o no, marcando únicamente la diferencia lo que cada cual dice y hace, la obra de un profesional es hoy día su mejor cualificación y su éxito podríamos medirlo en la satisfacción de sus clientes y la estima o el valor que le otorgan sus colegas de profesión.

lunes, 23 de junio de 2014

Peluquería canina. El presente

La concienciación de la sociedad sobre las necesidades de higiene y cuidados de nuestros compañeros caninos ha generado una creciente demanda de servicios de baño y corte, especialmente del perro doméstico o de compañía.
Esta demanda ha hecho crecer el número de centros dedicados a esta labor, ha propiciado la continua mejora del diseño y la eficiencia de las herramientas, ha generado una evolución en la cosmética canina y mas recientemente ha propiciado un enorme incremento en la oferta de formación especializada.



Tras un pasado cercano en el que iniciarse en este oficio constituía un enorme esfuerzo en la búsqueda de información y una gran capacidad de observación y análisis de los arreglos presentados en las exposiciones de belleza, un tiempo en el que los conocimientos se ocultaban como un tesoro a quienes pretendían iniciarse profesionalmente hemos pasado a vivir un momento en el que la información fluye libre y en gran cantidad, en el que los peluqueros expertos comparten la sabiduría acumulada en años de trabajo, un tiempo en el que lo difícil es elegir entre tanta oferta formativa y de tan variada calidad.

Asistimos a la entrada en el sector de personas que sin la debida y necesaria formación previa realizan servicios que podemos considerar como poco profesionales o imitaciones incorrectas de los arreglos mas adecuados.  

Ha variado la trayectoria profesional en el inicio de los nuevos peluqueros en relación a la tradicional vía de acceso ya que a diferencia del pasado nos encontramos a menudo con profesionales que nunca han tenido contacto previo con el mundo de la cría y exposición de belleza canina cuando este era un requisito y una condición generalizada en el pasado. Este cambio generacional seguramente está produciendo muchos cambios en la relación entre el mundo de la exposición y cría y el de la peluquería canina considerada por algunos como “comercial”. De hecho son cada vez mas los nuevos profesionales que rechazan y procuran distanciarse de quienes consideran como vendedores de animales aunque también son muchos quienes se introducen en las exposiciones caninas tras sus inicios en la peluquería.

Muchos salones de peluquería canina se independizan dejando de ser un servicio complementario integrado en tiendas de animales y centros veterinarios, nuevos emprendedores siguen el ejemplo y se abren centros dedicados principalmente a la higiene, estética y cuidado del perro con una pequeña oferta complementaria en cosmética y alimentación especializada, la especialización está resultando ser muy eficiente para la supervivencia empresarial especialmente en los primeros años de actividad.

Las peluquerías modernas han ido incorporando nuevas herramientas y maquinas que simplifican considerablemente el trabajo. 
Los secadores, expulsadores y cabinas reducen el tiempo de secado mejorando la eficiencia del servicio. 
Las esquiladoras se han desconectado de sus cables haciéndose mas ligeras y permitiendo un uso mucho mas comodo y ergonómico. 
Las tijeras han mejorado sensiblemente la definición de su corte y acabados incorporando aceros de calidad, aligerando su peso, mejorando el equilibrio, incorporando nuevos diseños como el off set y se ha extendido el uso de las tijeras curvas y las imprescindibles tijeras de esculpir.
Han aparecido nuevos utensilios como los deslanadores (King Coat, Furminator…), cardas flexibles y otras que denotan una evolución del diseño las herramientas tradicionales. 

La cosmética moderna se ha puesto al servicio del cuidado del perro y son muchos los fabricantes de cosmética humana que desarrollan y ofrecen productos basados en los mismos principios y componentes naturales pero adaptados a las características propias de los canes.
Para el profesional resulta muy difícil hoy en día decidirse por una marca en concreto ya que la calidad y composición de los productos de gama alta es muy similar y la oferta muy extensa.
El peluquero canino actual dispone de una gran variedad de marcas que desarrollan productos altamente especializados y a menudo específicos que debe conocer, probar y seleccionar además de mejorar sus conocimientos en dermocosmética.
Champus, acondicionadores, mascarillas, perfumes, texturizadores y voluminizadores permiten además de hidratar el pelo dar volumen o alisar, mejorar la pigmentación, tratar problemas dermatológicos, proporcionar un buen aroma y todas las ventajas de la cosmética moderna.
A todos estos productos se une la cada vez mas frecuente aplicación de color y otros complementos ornamentales.

El color en nuestros perros presentado desde un pequeño detalle o tatoo hasta creaciones mas atrevidas que hace un tiempo estaba límitado a competiciones o exhibiciones es ahora un fenómeno o una moda en expansión y una nueva oferta de servicio en los salones mas especializados.

Tras años de seguir escrupulosamente en los diferentes arreglos las indicaciones expresadas en los distintos estandars raciales, rechazando fervorosamente cualquier iniciativa que no fuera considerada como ortodoxa aparece de pronto otra visión, otra forma de practicar el oficio basada en nuevos criterios estéticos y bajo un punto de vista diferente y lejano. En varias partes del continente asiático comienzan a incluir su propio gusto y criterio en el corte de pelo canino, aparecen fotos y se expanden rápidamente por la red con arreglos que a menudo recuerdan personajes del Manga y que rompen con la ortodoxia oficial.
Sin saber aún como definirlos asistimos a nuevas creaciones desarrolladas por peluqueros coreanos, japoneses y últimamente chinos que nos sorprenden con una creatividad enorme a la hora de crear nuevos cortes que transforman a sus clientes en muñecos muy atractivos como animales de compañía.
Numerosos profesionales que podíamos denominar “de la vieja escuela” aplauden y asumen este nuevo estilo que rompe con todos los convencionalismos de la peluquería canina clásica y que va en camino de convertirse en una alternativa mas para perros domesticos o de compañía y puede que incluso acabe convirtiéndose en una categoría de competición mas.

Aumenta el número de competiciones para peluqueros caninos en las que poner a prueba la destreza, los conocimientos y el control del estres que supone la realización de un servicio al máximo nivel posible bajo la atenta y crítica mirada de jueces y público. Esta es una experiencia muy recomendable para cualquier peluquero canino ya sea con el animo de competir o simplemente participar y superar una prueba que aporta confianza y solvencia profesional.

Ha mejorado considerablemente la consideración y el trato hacia los clientes de cuatro patas y son cada vez mas los profesionales comprometidos con la realización de sus servicios en la empatía y el respeto reduciendo el nivel de estrés que sufren muchos de los animales a su cuidado y mejorando las vías de comunicación con los mismos.
Esta forma de entender y desarrollar los servicios de higiene y estética canina se ha denominado peluquería canina en positivo y es una opción que facilita considerablemente la relación entre el profesional y el animal a su cuidado restando la negatividad a experiencia de acudir a la peluquería canina como consecuencia de los condicionantes previos y otros propios del servicio y que genera en el profesional una gran satisfacción personal.

La mejora del conocimiento del pelo, los ciclos de crecimiento y regeneración del manto canino y su función protectora ha propiciado entre los profesionales una creciente corriente de opinión contraria al rasurado indiscriminado que se realizaba por costumbre o por causas evidentemente erróneas como el calor veraniego o problemas percibidos por los propietarios como la caída de pelo por casa.
Está demostrada la negatividad de estas prácticas en determinados tipos de pelaje y la escasa o nula eficiencia en la mayoría de los diferentes tipos de manto canino.
Resulta como poco curioso que sean los profesionales que se supone que viven gracias a la práctica del esquilado estacional quienes muestren una mayor oposición a estos servicios, este fenómeno debería hacernos pensar en la ética profesional de cada cual y en la necesidad de la creación de un Código de Buenas Prácticas en la peluquería canina.

Con la información de la que disponemos ahora los peluqueros caninos y con todos los avances que se están produciendo deberíamos asistir a una evolución en nuestra profesión, una evolución que propiciara la necesaria unión del colectivo y la regulación profesional y formativa pero este proceso se ve obstaculizado por una serie de problemas.





domingo, 15 de junio de 2014

Peluquería canina. El pasado.


El oficio de peluquero canino surge de la necesidad de mantenimiento y cuidado del pelaje de unos animales con los que el hombre comparte desde hace mucho tiempo casa y a menudo trabajo, animales sometidos a una reproducción dirigida destinada a favorecer y fijar determinas características morfológicas y acentuar o atenuar rasgos de su comportamiento según nuestro propio criterio e interés.

Los humanos hemos seleccionado a partir de un animal, el lobo, durante generaciones formas y comportamientos en base a nuestro criterio estético e interés funcional y como consecuencia de esta modificación han surgido animales que responden a una misma denominación, el perro,  con grandes diferencias ya que no existe otro animal que presente tantas variaciones y a menudo con unas características que le generan una dependencia absoluta del humano para su supervivencia y bienestar. Dependientes

Al principio eran los propietarios de perros de utilidad como pastores y cazadores quienes se dedicaban a la selección de las características que consideraban mas adecuadas quienes cuidaban de sus perros procurando que el pelaje de los mismos no supusiera un obstáculo en su tarea seleccionando mantos resistentes a la intemperie, protectores y eficientes en el entorno de trabajo. Por lo general los mantos de estos perros requerían de pocos cuidados y en su caso el mantenimiento de su correcto equilibrio era asumido por sus propietarios.

Los perros denominados como de compañía eran considerados un lujo solo al alcance de los mas pudientes y su cuidado solía correr a cargo de los sirvientes o empleados a cargo de caballos y cuadras.
A medida que modificábamos nuestro entorno aparecían y se fijaban nuevas razas caninas en un proceso que se aceleró considerablemente desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la creación de clubs de razas y la proliferación de las exposiciones de belleza canina destinadas a promover la cría de las mismas dentro de unas reglas recogidas en los distintos standards raciales.


En algunas ciudades aparece un nuevo oficio que es el origen de la peluquería canina moderna, son los esquiladores quienes ofrecen sus servicios en plena calle o a domicilio en unas condiciones bastante precarias y con unos medios muy rudimentarios los encargados de mantener el pelaje de sus clientes en buenas condiciones y quienes generalizaron el rasurado del manto canino como una práctica adecuada.




Es a mediados del siglo pasado cuando las distintas razas existentes y las de nueva creación comienzan a entrar en multitud de hogares integrándose en las familias, la cría y venta de perros de raza crece exponencialmente.
Estos perros requieren una higiene y un cuidado que resulta complicado realizar en casa lo cual genera un aumento en la demanda de servicios especializados en su adecuado mantenimiento y cuidado.




Ante tal demanda son los criadores y aficionados a las exposiciones caninas quienes debido a su experiencia comienzan a ofrecer sus servicios, a estos se suman algunos veterinarios e incluso profesionales de la peluquería humana aficionados al mundo del perro y comienzan a abrirse salones de peluquería canina o servicios de peluquería en tiendas de animales y consultas veterinarias. Se desarrollan nuevas herramientas que facilitan el trabajo y aparece la maquina que revoluciona la profesión, la esquiladora eléctrica reduce el esfuerzo mejorando los acabados.

PROXIMA ENTREGA:
Peluquería canina. El presente.

domingo, 25 de mayo de 2014

Esculturas sobre pelo, fantasías en color.

Empezó como una excentricidad, un divertimento, una forma de ofrecer espectáculo por parte de profesionales del mundo de la competición, una excusa para romper con los esquemas clásicos de arreglo de las diferentes razas extraídos de la interpretación de los estandards de cada una de ellas, una ocasión para mostrar el virtuosismo alcanzado en las técnicas de  modelado del pelo y en definitiva una concesión a la creatividad y fantasía del o la artista.

Reconozco que la primera vez que asistí a una de estas transformaciones quedé impactado ya que sin previo aviso una prestigiosa peluquera canina mediante el corte a tijera comenzó a cambiar el arreglo tradicional de un caniche dandole unas formas que no conseguiamos identificar. Tras convertir el caniche en pony, con silla de montar recortada en su propio pelo, crines y pezuñas doradas la peluquera desapareció un momento tras el cual volvió a la escena disfrazada del Zorro. En ese momento nos dimos cuenta de que asistíamos a algo nuevo, a una de esas performances que podíamos empezar a ver gracias a internet realizadas por peluqueras caninas en su mayoría norteamericanas.

A pesar de aparentar ser esta una moda pasajera destinada exclusivamente al


lucimiento y disfrute en seminarios o eventos profesionales esta nueva forma de entender la  peluquería canina pasa a denominarse Creativa o Show Class y se convierte en una interesante opción para la competición en campeonatos profesionales en los que se realizan trabajos espectaculares.
Campeonato de peluquería canina
De un tiempo a esta parte se han desarrollado mucho las técnicas y se han
puesto a prueba productos que mejoran los resultados obtenidos y hacen posible algo inpensable como es su aplicación en la peluquería denominada comercial destinada a animales de compañía.
Poco a poco crece el número de profesionales que se atreven a ofrecer toques de color, tatoos, extensiones o cualquiera de las nuevas posibilidades de personalizar el arreglo de las mascotas de sus clientes.
Esta generalización del color sobre el pelaje canino ha abierto un intenso debate entre los profesionales y sobre todo ha incitado numerosas críticas y descalificaciones por parte de personas preocupadas por el trato ofrecido a estos animales pero es justo decir que son los profesionales que ofrecen estos servicios los primeros interesados en el bienestar y el respeto a los animales a su cuidado.
Todos los productos usados en la peluquería creativa han demostrado su nula toxicidad, la mayoría proceden del sector de la peluquería y estética humana e incluso alguno de ellos son juguetes destinados al uso infantil por lo que su correcta aplicación carece de riesgos para el animal y su compañía humana.

Sería dudosa su necesidad pero ya no nos llama la atención el hecho de pasear a nuestro perros con vestidos a la moda, collares de brillantes o cualquier otro elemento con el que los veamos mas guapos y nos proporcionen cierta satisfacción, esta no es sino una alternativa, otra forma de personalizar a nuestros compañeros.

Dudo que al animal le afecte el hecho de portar un toque distintivo y por miexperiencia pienso que las personas que solicitan este tipo de servicios están muy preocupados por el bienestar de sus compañeros y no recortan en ninguno de los gastos de su mantenimiento.

Si es a a menudo dudosa la calidad o el gusto en algunos de estos arreglos ya que es frecuente asistir a creaciones sin sentido estético ni armonía, trabajos que resultan una acumulación de color sin sentido ni criterio, carentes de los conocimientos técnicos necesarios, obras que ridiculizan más a sus creadores que a los modelos. Pero la calidad de la obra depende siempre del criterio del espectador y para gustos los colores.

Estoy totalmente de acuerdo con los comentarios ofrecidos por un conocido y admirado profesional de la peluquería canina cuando expresaba que no se debería tratar el manto del perro exclusivamente como un lienzo sobre el que pintar o modelar sino que el objetivo final debería ser resaltar y mejorar al animal de forma que este constituyera la obra. 





Este es un blog de peluquería canina en positivo y creo que si el resultado final de una de estas creaciones resulta agradable, no es molesto ni agresivo para el animal y sirve para reforzar una relación satisfactoria entre compañeros humanos y caninos puede resultar positivo.